Aguirre y Rafa Márquez, la apuesta emocional de México para el Mundial

Imagen gracias a: El País (América)

Aguirre y Rafa Márquez, la apuesta emocional de México para el Mundial

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Javier Aguirre y Rafa Márquez, seleccionador y hombre de confianza del proyecto, aparecen como el sostén presente y futuro de una selección mexicana que suele estar en el Mundial, pero que rara vez logra avanzar de forma decisiva.

México mantiene una relación constante con el fútbol global: es el único país que ha organizado tres Copas del Mundo. Sus aficionados han acompañado gestas de selecciones como la Brasil de Pelé o la Argentina de Maradona, y también han respaldado las aspiraciones mundialistas de la República del Congo o Irak. Sin embargo, en casa la espera continúa. El equipo no es incapaz de ganar un Mundial, pero solo ha alcanzado los cuartos de final en una ocasión y le cuesta sostener la presencia de jugadores en las principales ligas europeas.

A este Mundial llega con una división latente entre parte de la afición y la selección, provocada por años de intermitencia. En ese contexto, se recurre a dos figuras para intentar cerrar la brecha: Javier Aguirre, seleccionador, y Rafa Márquez, su mano derecha y legendario defensa del Barcelona. Ambos son presentados como el pegamento emocional de los anfitriones.

El Vasco Aguirre, de 67 años, vuelve a enfundarse el papel de entrenador que entra a rescatar el ánimo del equipo. Será la tercera vez que dirija a la selección mexicana, en un momento considerado el más complicado. Su primer paso fue en 2002, cuando asumió la necesidad de salvar al equipo de quedar fuera del campeonato tras los malos resultados de Enrique Meza. Aguirre, campeón con Pachuca, destacó por su capacidad de unir una plantilla fracturada e ilusionar a su país. Aun así, México cayó en octavos de final ante EE UU, un rival al que dominaba en las eliminatorias, y esa herida quedó abierta.

En 2009 regresó para intentar salvar a un México que se veía al borde del precipicio. Logró la clasificación, elevó el nivel y, pese a ello, el equipo volvió a detenerse en octavos, esta vez ante Argentina. Aguirre se apartó del cargo y su trayectoria pareció orientarse hacia el crecimiento fuera del entorno mexicano. Entrenó a las selecciones de Japón y Egipto, además de equipos como el Zaragoza, el Espanyol, el Leganés y el Al Wahda de Emiratos Árabes. Volvió a México con el Monterrey en 2021 y después regresó a España para hacerse cargo del Mallorca. Cuando parecía que el futuro técnico de la selección apuntaba a una nueva camada de entrenadores, el recorrido de Aguirre se cruzó con el de su país: el caos en la federación llevó a elegir al hombre capaz de apagar un incendio mediático y estratégico.

Los directivos despidieron a Diego Cocca y Jaime Lozano, que quedaron fuera del camino rumbo al Mundial de 2026. Sin un relevo claro, hubo candidatos que rechazaron la propuesta: Marcelo Bielsa y Roberto Martínez. En ese escenario, los dirigentes evaluaron dar el mando a Rafael Márquez (Zamora, Michoacán, 47 años), quien se preparaba como entrenador en el filial del Barcelona; aun así, desconfiaron de su supuesta inexperiencia. El candidato que terminó imponiéndose fue Aguirre, que se encontraba sin equipo tras dejar al Mallorca después de perder la final de la Copa del Rey frente al Athletic de Bilbao.

La contribución de Aguirre en sus etapas de 2002 y 2010 se vinculó con la picardía y la camaradería dentro del grupo. Fue amigo, consejero y maestro, pero la generación actual todavía no ha conectado del todo con su carisma. Aun así, Efraín Juárez, exjugador de Aguirre y ahora entrenador de Pumas, destacó que una de las virtudes del Vasco es su temple pese a las circunstancias, su honestidad y su manera de transmitirla con el ejemplo, algo considerado especialmente difícil en el fútbol.

Aguirre aceptó el desafío con una condición: que existiera un acuerdo entre los dueños de los 18 clubes mexicanos. En México, los patrones de los clubes de la liga determinan el rumbo de la selección mexicana mediante asamblea. La federación propuso sumar a su cuerpo técnico a Márquez. Ambos aceptaron bajo la condición de que, cuando termine el Mundial, el puesto de entrenador sea para el antiguo capitán. Márquez ya había actuado como asistente de facto durante el Mundial de 2018, el último que disputó a los 39 años, cuando aunque sus piernas no le dieran, se ubicaba fuera del área para apoyar al entonces seleccionador Juan Carlos Osorio.

Históricamente, México ha tenido su mejor participación jugando de local, en 1986, con Hugo Sánchez como figura. No obstante, aquella selección también vivió diferencias internas por los múltiples liderazgos, entre ellos los de Tomás Boy y el propio Javier Aguirre. Desde entonces, los octavos de final han sido el límite en siete ocasiones desde 1994. Qatar representó el mayor retroceso del fútbol mexicano al caer en la fase de grupos, algo no visto desde 1978, en gran medida por la gestión del argentino Tata Martino, uno de los entrenadores más repudiados por los forofos mexicanos.

Para esta convocatoria, Aguirre tendrá en la portería a Guillermo Ochoa, Memo (AEL Limassol), de 40 años, el más veterano. Será su sexto Mundial, un récord que compartirá con Messi y Cristiano Ronaldo. De todos los campeonatos, ha sido titular en tres. En esta ocasión, la portería no tiene más guardián que Raúl Rangel (Guadalajara).

En la defensa, se perfilan certezas: la dupla de zagueros estará formada por César Montes (Lokomotiv) y Johan Vásquez (Genoa), considerados la parte sólida del equipo, con el espejo de Márquez en el banquillo. Los costados corresponderán a Jesús Gallardo y Jorge Sánchez. En el mediocampo, Edson Álvarez (Fenerbahçe) aparece con funciones más defensivas, mientras que Brian Gutiérrez (Chivas) y Álvaro Fidalgo (Betis) tendrán la responsabilidad de encender el motor del equipo. Ambos realizaron un cambio de nacionalidad ante la FIFA para representar a México: el primero jugó con EE UU y el segundo era seleccionable por España.

En el ataque, Aguirre apuesta por opciones por las bandas. Por la derecha estarán Julián Quiñones (Al Qadisiyah), un futbolista multiusos, y Roberto Alvarado (Guadalajara). Por la izquierda aparece Alexis Vega (Toluca). El arma secreta del Vasco es Gilberto Mora, adolescente que debutó en Primera División a los 15 años y que con 17 jugará su primer Mundial. Aguirre lo describió al llevarlo al equipo absoluto con apenas 16 años: “Tiene ese duende. Ha ido evolucionando su juego, el aspecto mental, físico, por eso hoy tenemos a un jugador con mucha calidad”.

En la punta de ataque, hay cuatro alternativas: Raúl Jiménez (Fulham), Santiago Giménez (Milan), Armando González (Guadalajara) y Guillermo Martínez (Pumas). La estrategia de Aguirre contempla un delantero fijo, aunque ha probado jugar con dos 9. El puesto más seguro lo ocupa Jiménez, que disputará su cuarto Mundial. Giménez ha pasado este año por un proceso de rehabilitación tras operarle del tobillo derecho en diciembre, y eso ha comprometido su llamada. Quien mantiene un ritmo goleador que sorprende es Armando González, La Hormiga, de 23 años, que despuntó el año pasado en Guadalajara. Su mayor virtud es abrirse siempre un hueco en el área, un caso que recuerda al de Javier Hernández, Chicharito.

La generación de 2026 ha transitado un camino turbulento por lesiones, cambios de seleccionadores y bajas de rendimiento. Aguirre, antes de cerrar su etapa como seleccionador, busca dejarle a Rafa Márquez un relevo sin turbulencias.

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