La FIFA reúne la documentación para estudiar incidentes de Argentina en la final del Mundial y definir posibles sanciones

Imagen gracias a: El País (América)

La FIFA reúne la documentación para estudiar incidentes de Argentina en la final del Mundial y definir posibles sanciones

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Nahuel Molina, Leandro Paredes y Roberto Fabián Ayala participaron en agresiones a futbolistas de España tras el desenlace de la Copa del Mundo, por lo que la FIFA abrió una investigación disciplinaria.

Tras el pitido final de Slavko Vincic en el MetLife Stadium de Nueva York, cuando la final de la Copa del Mundo parecía encaminada a la celebración, se produjo un incidente que derivó en una investigación disciplinaria. Varios jugadores de España se encontraron con agresiones protagonizadas por Nahuel Molina y Leandro Paredes, futbolistas que habían defendido a la Selección Argentina.

Molina, lateral del Atlético de Madrid, golpeó a Rodri cuando el mediocampista del Manchester City se acercaba para abrazar a sus compañeros en el terreno de juego. Paredes, con ficha en Boca Juniors, agredió primero a Eric García y después a Gavi, quien acudió rápidamente para defender a su compañero en la Roja y en el Barça.

El episodio no quedó únicamente en manos de los dos jugadores de la Albiceleste, ya que Roberto Fabián Ayala, exdefensor de Valencia y Zaragoza e integrante del cuerpo técnico de Lionel Scaloni, atacó a Dani Olmo pocos segundos después de que se desatara la trifulca.

La conducta de los argentinos llegó a instancias de la FIFA. El organismo presidido por Gianni Infantino designó a un inspector disciplinario para analizar el comportamiento de futbolistas e integrantes de la Albiceleste y valorar posibles sanciones. Esta figura, encargada de estudiar las imágenes y determinar los hechos vinculados a Molina, Paredes y Ayala, ya recibió los informes del colegiado de la final, el esloveno Slavko Vincic, y de los delegados de campo del partido. Considerando precedentes, el fallo podría demorarse entre 15 y 20 días.

El precedente de Luis Suárez

En el pasado, la FIFA actuó con rapidez en un caso emblemático relacionado con la conducta violenta de un futbolista. El 24 de junio de 2014, Luis Suárez mordió a Giorgio Chiellini durante el Italia-Uruguay de la fase de grupos del Mundial de Brasil. A pesar de las protestas del conjunto italiano, el árbitro del encuentro, el mexicano Marco Rodríguez, no sancionó la acción en el momento, ya que aún no existía el VAR.

La FIFA abrió un expediente disciplinario de oficio pocas horas después de finalizar el partido y, dos días más tarde, el 26 de junio de 2014, utilizó imágenes de vídeo para imponer una sanción de gran impacto: nueve partidos de suspensión con la selección uruguaya, iniciando en los octavos de final de ese mismo Mundial ante Colombia; cuatro meses de inhabilitación de cualquier actividad relacionada con el fútbol; y una multa económica de 82.000 euros.

Además de la gravedad del incidente, la FIFA fundamentó su decisión en la reincidencia de Suárez, que ya había mordido a un rival cuando jugaba en el Ajax en 2010 y al serbio Branislav Ivanovic, del Chelsea, cuando defendía los colores del Liverpool en 2013.

Aun cuando la sanción fue aplicada en el ámbito internacional, sus consecuencias trascendieron el rol de Suárez con Uruguay. Ese mismo verano fichó por el Barcelona, pero tuvo que esperar hasta el 25 de octubre, en la fecha del primer clásico liguero ante el Real Madrid, para debutar con la camiseta azulgrana en el Santiago Bernabéu. Un escenario similar podría darse con los futbolistas argentinos ahora investigados por su conducta violenta tras la final disputada en Nueva York.

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