España y el “por qué” de su candidatura: resiliencia, talento y convicción

Imagen gracias a: El País (América)

España y el “por qué” de su candidatura: resiliencia, talento y convicción

NOTICIAS

Aymeric Laporte respondió a la pregunta sobre cómo España puede proclamarse campeona del mundo: el fútbol, la resiliencia y el carácter de un grupo que fue construyendo su camino hasta la final frente a Argentina.

El resumen de la final: España derrotó a Argentina por 1-0, en tres minutos.

¿Por qué España puede ser campeona del mundo?, le preguntaron a Aymeric Laporte. La respuesta se apoyó en una idea: el fútbol “era eso”. De locos, como diría Nico.

El texto defiende una interpretación de los hechos y los datos para extraer conclusiones sobre el rendimiento del equipo.

El argumento arranca con el espíritu de resiliencia de Luis de la Fuente, entrenador por vocación y convencimiento. Se recuerda su etapa como trabajador en paro entre 2011 y 2013, como tantos otros españoles, y se subraya la confianza que, con él, mueve montañas.

A partir de ahí, el artículo atribuye parte del potencial a Lamine por el fútbol callejero, su talento, su alegría y su desparpajo. También destaca la planta de Rodri, su visión de juego y la combinación de brújula en la cabeza y guante en los pies.

Se menciona la insistencia de Cucurella, descrito como un “pelmazo” para los rivales. En la banda, el texto sitúa a Pedro Porro como un percutor, peligro constante. Asimismo, pone el foco en la confianza, las lágrimas y el amor propio de Nico Williams.

En el arco, se resalta la paciencia, el atrevimiento y la impermeabilidad ante las críticas de Unai Simón, con alusión a las taquicardias que generó. En la faceta ofensiva, se enlaza el sufrimiento de Ferran Torres con sus rezos al VAR, ligados a una ansiedad compartida, y se remarca su potencia de pierna izquierda y su golazo.

El artículo vuelve a señalar la fortaleza mental de Mikel Merino, incluyendo sus tantos más allá del minuto 90, en la llamada zona Cesarini. También destaca el olfato de Mikel Oyarzabal, su serenidad y el sentido del compañerismo.

Se subraya la valentía de Dani Olmo, al describir su decisión de hacerse las maletas y marcharse a Croacia, primero recibiendo golpes y hoy encontrando espacios como nadie. En la defensa, se menciona el atrevimiento de Cubarsí, cuya osadía se vincula con el camino hacia semifinales.

El texto incorpora elementos personales y colectivos: los cristales rotos de la casa de Pedri en Tegueste, junto con su magia y generosidad; el compromiso social y la sensibilidad de Borja Iglesias; y a quienes no saltaron al césped, pero contribuyeron al proceso, citando a Grimaldo, Víctor Muñoz, Alex Remiro, Morata y Fermín.

El cierre incluye referencias familiares y sociales: la madre de Fabián y, en general, “todas las madres” que parieron y criaron a estos campeones del mundo. También se menciona a Mateo, así como a todos los Mateos y a los papás y mamás de niños con TEA. Aparecen Estanyol y Los Palacios y Vilafranca, además de Roquetas de Mar, Eibar y Rocafonda, junto a los pueblos que mantienen la identidad nacional.

El razonamiento concluye con la idea de De la Fuente: “sabemos lo que somos”. Y vuelve al concepto central: el fútbol como juego de los nuestros, tocando y tocando, pasando una y otra vez la pelota, intentándolo hasta la saciedad, hasta gritar gol. De locos, que diría Nico.

Por último, el texto remata con el convencimiento de Laporte y el título finaliza con un “por qué no. Sí, sí”.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir