Jefferson Pérez asume la presidencia del Comité Olímpico Ecuatoriano con un plan para recuperar la institucionalidad

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Jefferson Pérez asume la presidencia del Comité Olímpico Ecuatoriano con un plan para recuperar la institucionalidad

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Jefferson Pérez fue posesionado el viernes 31 de julio como nuevo presidente del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE). Su prioridad es restablecer el funcionamiento institucional del organismo, fortalecer la relación con el Gobierno y encaminar la situación legal de la mitad de las federaciones deportivas.

Jefferson Pérez llegó a la presidencia del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) en un contexto marcado por crisis económica, incertidumbre e inestabilidad administrativa.

El Ministerio de Educación, Deporte y Cultura dispuso el 15 de junio la intervención temporal del COE y designó a Noelia Carolina Caicedo como representante legal provisional por un período de 180 días. La medida se tomó por un vacío administrativo y por la falta de registro de la directiva de Jorge Delgado.

El viernes 31 de julio, Jorge Delgado y John Zambrano, presidente y secretario general respectivamente, presentaron su renuncia. Con ello, Jefferson Pérez asumió la presidencia de la institución.

En una entrevista con Ecuavisa, Pérez afirmó que su gestión buscará mantener una continuidad con la administración anterior. En ese sentido, destacó que bajo el mandato de Jorge Delgado, Ecuador logró ocho medallas en Juegos Olímpicos: tres en Tokio 2021 y cinco en París 2024.

Pérez señaló: “Jorge Delgado me ha puesto un desafío bastante difícil. 'Tu misión es superar lo que yo hice'. Estoy seguro que con el respaldo de las federaciones ecuatorianas y de toda la estructura técnica vamos a poder intentarlo”.

A partir de ese marco, la hoja de ruta de la nueva dirigencia contempla desafíos deportivos, políticos y administrativos. Entre las tareas más urgentes está recuperar la institucionalidad del COE, reconstruir la relación con el Gobierno y regularizar la situación legal del 50% de las federaciones.

El primer objetivo es devolver estabilidad al sistema olímpico ecuatoriano. En los últimos años, el deporte nacional atravesó etapas con conflictos entre organismos, procesos administrativos inconclusos y dificultades para coordinar políticas comunes. La nueva administración sostiene que el COE debe recuperar un rol de liderazgo y volver a ser el punto de encuentro entre federaciones nacionales, deportistas y el Estado.

En esa línea, Jefferson Pérez expresó: “Nuestras puertas, nuestros brazos, nuestro corazón y nuestra mente están abiertos para escuchar y encontrar consensos”. El dirigente indicó que, desde el inicio de su gestión, planteó abrir un diálogo con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y con el Viceministerio del Deporte para construir una agenda conjunta.

Ese enfoque se reflejó en las primeras acciones al mando del COE. El lunes 3 de agosto sostuvo una reunión con Gilda Alcívar, Ministra de Educación, Deporte y Cultura, para alinear objetivos y trabajar de manera coordinada en los próximos meses. La coordinación entre ambas instituciones se presenta como clave para atender problemas acumulados durante años que hoy afectan el funcionamiento de gran parte del sistema deportivo.

La urgencia también responde a exigencias del calendario internacional. Ecuador necesita llegar en condiciones a los Juegos Suramericanos (12-26 de septiembre), primer gran tramo hacia Los Ángeles 2028. Asegurar la participación de los atletas es una prioridad inmediata, considerando que estos Juegos forman parte del proceso clasificatorio hacia los Panamericanos de Lima 2027 y, posteriormente, hacia Los Ángeles 2028.

Sobre la situación de Ecuador en los Suramericanos, Pérez explicó que el 29 de julio se cerraron las inscripciones nominales por equipos. En tanto, el 13 de agosto vence la inscripción individual por atleta. Hasta el momento, Ecuador no tiene registrado ningún deportista. “Primero necesitamos que las federaciones nacionales nos trasladen las nóminas definitivas. No las tenemos. Estamos en un quirófano. En una emergencia. Y necesitamos salvar esta situación. Pero no puedo hacerlo solo. Necesitamos de la ayuda de todos”, indicó Pérez.

El reto más complejo, según la dirigencia, se ubica fuera del ámbito estrictamente deportivo. Actualmente, el 50% de las federaciones deportivas nacionales presenta vacíos legales que dificultan su funcionamiento. Varias no cuentan con estatutos actualizados y otras mantienen procesos administrativos que no han sido resueltos conforme a la normativa vigente. Esta condición limita la planificación, retrasa decisiones y, en algunos casos, complica el acceso a recursos para ejecutar programas deportivos.

Pérez también reflexionó sobre el sentido de su trabajo: “Hace 30 años gané una medalla olímpica. Quizás la vida ahora me está diciendo: ya ganaste una, ahora veamos cuántas puedes ayudar a que otros ganen”.

Para la nueva dirigencia, corregir este escenario se vuelve indispensable para fortalecer el alto rendimiento. La intención es trabajar de forma coordinada con autoridades estatales para regularizar la situación jurídica de las federaciones y asegurar estabilidad institucional. La apuesta responde a una visión de largo plazo: ningún proyecto olímpico puede sostenerse con estructuras débiles. Antes de buscar resultados internacionales, el deporte requiere organizaciones capaces de planificar procesos, administrar recursos y acompañar el desarrollo de los atletas.

El desafío se agrava por un calendario exigente en los próximos dos años: Juegos Bolivarianos, Juegos Suramericanos, Juegos Panamericanos, campeonatos continentales y torneos clasificatorios que definirán la presencia del país en Los Ángeles 2028.

En ese marco, Pérez sostuvo: “El Comité Olímpico no es un dirigente, no es una directiva; es toda la estructura del movimiento deportivo nacional”. Cada competencia demandará coordinación técnica, respaldo económico y una estructura institucional que funcione sin sobresaltos.

La gestión de Jefferson Pérez se plantea con esa doble responsabilidad: acompañar a los deportistas y reconstruir un sistema deportivo que requiere gestión, estabilidad y confianza de los organismos mundiales. El objetivo final es que el COE pueda igualar o, en su caso, superar en Los Ángeles 2028 el registro de medallas alcanzado en París 2024, para lo cual deberá resolver los problemas institucionales que han frenado el desarrollo del deporte nacional en los últimos años.

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