Jon Rahm busca el legado de Seve en el Open Británico, pero el golf ha cambiado

Imagen gracias a: El País (América)

Jon Rahm busca el legado de Seve en el Open Británico, pero el golf ha cambiado

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El vasco aspira a conquistar el Open en Royal Birkdale, escenario donde hace 50 años Seve Ballesteros sorprendió al mundo con su juego y su carácter.

Han transcurrido 50 años y el recuerdo de Seve Ballesteros continúa muy vivo en Royal Birkdale. El campo inglés que en 1976 vio nacer el mito, cuando Seve fue segundo con 19 años en el Open Británico, empatado con Jack Nicklaus y por detrás de Johnny Miller, recibe una nueva edición del grande. Allí, la esencia del Open Británico y el golf más puro, moldeado por el mar en los alrededores de Southport, resiste al paso del tiempo, mientras los mejores jugadores del mundo tratan de anticipar cómo el viento afectará la bola en la costa.

Con el paso de las décadas, el deporte ha evolucionado hacia un modelo más mecanizado, con atletas repetidos en serie, mayor dependencia de la tecnología y la presencia de preparadores. En aquel contexto, ya no existe un “Seve” como tal: el hijo de la necesidad, el joven que una semana antes de aquel Open que cambió su vida empuñaba herramientas para segar los prados de Pedreña junto a su padre, Baldomero, y para dar de comer a las vacas en lugar de usar palos de golf.

Hace medio siglo, el indomable Seve dejó atónitos a quienes criticaban su forma de jugar, con un español insolente paseando el driver por cada hoyo y sin temor a perderse en el rough. Sin embargo, Seve estaba acostumbrado a buscarse la vida tanto dentro como fuera del campo, y por eso supo escapar de las trampas del recorrido. Así, lideró después de la primera, la segunda y la tercera jornada, y solo cedió en la última, una derrota que terminó convirtiéndose en aprendizaje para ganar.

Hoy, esa insolencia ya no tiene el mismo lugar. Los golfistas se apoyan en estadísticas y en la elección de palos en vez de cerrar los ojos, dejarse llevar por la brisa y decidir. “Somos más científicos que artistas”, resumió Rory McIlroy, número dos mundial y último ganador del Masters.

Jon Rahm llega con muchas preguntas. La primera, sobre su propio juego, tras un 38º puesto en Augusta, un subcampeonato en el PGA y el corte fallado en el US Open, una montaña rusa en los grandes durante este año. La semana anterior en el Open de Escocia también dejó dos caras, con un 36º puesto. “Mi confianza siempre es alta”, señaló el vasco, que además indicó que no se muestra impaciente por ganar otro grande: “La única impaciencia es darme más oportunidades. Me gustaría estar más en la contienda”. El ganador del US Open de 2021 y del Masters de 2023 suma un tercer escalón en el Open en 2021, un segundo en 2023 y un séptimo en 2024, y dejó claro su objetivo: “Y no firmo otro top ten. Quiero ser campeón”.

La otra gran duda para Rahm se relaciona con el futuro del LIV, en un escenario incierto sin petrodólares. En la Liga saudí aún restan cuatro citas esta temporada: en Reino Unido la próxima semana, Nueva York (6-9 agosto), Indianápolis (20-23 agosto) y Michigan (27-30 agosto). Nadie tiene garantizada la continuidad. Esa inquietud también planea sobre el ánimo de Rahm y, posiblemente, sobre su juego.

En el ambiente del Open, Rahm se acerca al legado de Seve. “Lo que Seve hizo aquí con solo 19 años fue impresionante. Ojalá alguno de nosotros pueda terminar esta semana lo que él empezó”, comentó el vasco, refiriéndose a los cinco españoles que lo acompañan: David Puig, Josele Ballester, Eugenio Chacarra (con dos victorias esta temporada en el circuito europeo, en Holanda e Italia), Ángel Ayora (debutante en un Open y con Javier Ballesteros, el hijo mayor de Seve, como mánager) y Alejandro de Castro (amateur, primer español zurdo en un grande y el 78º debutante en la historia).

Rahm parte con el reto de rastrear las huellas de Seve en un contexto en el que el golf ya no es el mismo. Para encontrar ese rastro, necesitará limpiar la mente y centrarse en la esencia del torneo en Royal Birkdale.

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