Los Ángeles acelera la cuenta atrás hacia los Juegos Olímpicos de 2028 tras el Mundial

Imagen gracias a: El País (América)

Los Ángeles acelera la cuenta atrás hacia los Juegos Olímpicos de 2028 tras el Mundial

NOTICIAS

Después de organizar ocho encuentros del campeonato de la FIFA, la ciudad californiana pone el foco en los Juegos Olímpicos que tendrá en dos años, aunque todavía enfrenta varios desafíos para estar lista.

Tras recibir ocho partidos del campeonato de la FIFA, Los Ángeles dirige ahora su atención a los Juegos Olímpicos que se celebrarán en dos años, un objetivo para el que, pese a los esfuerzos realizados, la ciudad todavía no parece completamente preparada.

La capital californiana es un mosaico de barrios, estilos y realidades sociales que conviven con problemas difíciles de resumir. Un ejemplo reciente se produjo el 16 de julio, cuando una tubería se rompió en West Hollywood, una de las zonas más ricas, céntricas y de moda de la ciudad. El fallo, de unos 90 centímetros, provocó daños en casas y coches y dejó un boquete de grandes dimensiones en Sunset Boulevard. Como consecuencia, la calle —una de las principales de Los Ángeles— permaneció cortada durante 10 días y el tráfico quedó paralizado. El episodio sirve para dimensionar la magnitud del reto: si un daño de menos de un metro genera un impacto así, ¿qué ocurrirá cuando lleguen varios millones de personas a una ciudad con una red de transporte público limitada, pocas plazas hoteleras y precios ya elevados, en 2028?

El Mundial funcionó como termómetro para lo que se avecina a partir del 14 de julio de 2028. Aunque todavía falta, el calendario avanza rápido: desde 2017 se asignaron tareas y el trabajo pendiente está “a la vuelta de la esquina”. A ese compromiso se suma otro gran evento, la Super Bowl, programada en Los Ángeles el 14 de febrero de 2027. No obstante, su alcance queda más concentrado en un periodo específico.

La Copa de la FIFA, en cambio, expuso con claridad tanto las fortalezas como las carencias de la ciudad. Los ocho partidos disputados en Los Ángeles reunieron más de medio millón de espectadores, y las fan zones sumaron otros 250.000, según la oficina de turismo de la ciudad. La experiencia mostró cómo se gestiona un acontecimiento deportivo global con visitantes de decenas de países, en múltiples idiomas, muchos de ellos sin acceso a transporte privado y con necesidades concretas: alojamiento, comidas para un par de días, turismo y transporte.

Adam Burke, presidente de la oficina de turismo de la ciudad, defendió en un comunicado que el torneo evidenció el poder de los grandes eventos deportivos para impulsar el turismo, generar oportunidades económicas y acercar a la comunidad mundial. También señaló que, de cara a la Super Bowl LXI y a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2028, Los Ángeles busca aprovechar ese impulso y recibir a visitantes de todo el mundo.

Sin embargo, la pregunta de fondo es si la ciudad está realmente en condiciones a estas alturas. Entre los aspectos pendientes aparece la situación vinculada al sinhogarismo. De acuerdo con datos de finales de julio, tras dos años de retroceso y pese a la inversión millonaria, el número de personas que viven en las calles volvió a crecer en Los Ángeles en un 3,4%, hasta superar las 45.000, y alcanzar los 73.000 en todo el condado.

A esa realidad se suma la comparación entre asistencia del Mundial y la que se prevé para los Juegos. Los 561.656 asistentes del Mundial, más quienes se quedaron en las zonas cercanas y en las fan zones sin lograr entradas de precio elevado, quedan por debajo de las cifras esperadas para los Juegos: unos cinco millones, de acuerdo con la organización consultada por correo electrónico.

Además, la previsión incluye la llegada de más de 15.000 atletas: “unos 11.200 atletas olímpicos y unos 4.480 paralímpicos”, procedentes de 206 Comités Olímpicos y 185 Comités Paralímpicos. Como referencia, en 2024 París recibió 4,2 millones de visitantes, según datos de la OCDE, de los cuales 1,2 millones eran extranjeros. La capital francesa cuenta con varios aeropuertos conectados por transporte público y un sistema de metro con 16 líneas, más de 240 estaciones y capacidad para mover a más de cuatro millones de viajeros al día.

En contraste, Los Ángeles dispone de un solo gran aeropuerto; el resto son locales y pequeños. Según los datos del metro, la ciudad tiene 101 estaciones y seis líneas, con apenas 230.000 pasajeros al día. Si se integra el autobús, el condado de Los Ángeles mueve a un millón de personas al día en transporte público. París y su región metropolitana, Île-de-France, alcanzan 41 millones.

La ciudad californiana invertirá 120.000 millones de dólares en los próximos 40 años para mejorar su transporte. En ese marco, ya se han puesto en marcha tres estaciones nuevas, además de una ampliación de seis kilómetros que tardó 12 años en completarse. Aun así, con el calendario de 2028, el margen para llegar a tiempo con todo lo previsto es estrecho.

En el caso del aeropuerto, el problema es estructural: funciona como un nodo difícil de conectar con el resto de la ciudad, una “herradura” que atrapa tanto a quienes llegan como a quienes se marchan, mientras el sistema lleva años intentando enlazarse mejor con el área urbana. El metro de LAX abrió finalmente en verano de 2025, aunque no conecta directamente con el centro: requiere varios cambios. Además, el aeródromo no queda conectado más allá de ese enlace, salvo por autobuses “caóticos y viejos”.

Existe también un tren eléctrico de corta distancia, llamado SkyLink, que recorrerá 3,6 kilómetros entre terminales, conectando con el metro, parkings y agencias de alquiler de vehículos. La obra comenzó hace siete años y se esperaba para marzo de 2023, pero sigue sin inaugurarse: lleva meses de pruebas y ahora se estima que abrirá en octubre. Con tres años de retraso, la incertidumbre sobre su disponibilidad para los Juegos sigue presente.

El alojamiento constituye otro frente clave. Los Angeles Hospitality, la patronal hotelera, sostiene que será el mayor evento en la ciudad desde los Juegos de 1984 y que habrá unos 10 millones de entradas vendidas. La oficina de los Juegos indica que, solo en el primer registro de venta de entradas —ya en marcha el segundo—, exclusivo para residentes, se anotaron más de cinco millones de interesados. No se detalló cuántos billetes se han colocado efectivamente en el mercado.

En paralelo, ya se busca personal voluntario para la gestión del evento: se necesitan 60.000 voluntarios, y el periodo de inscripción ya está abierto.

La patronal hotelera cree que la llegada de los Juegos y sus visitantes tensionará de forma notable la vida cotidiana en Los Ángeles. Estiman que las tarifas se incrementarán entre un 40% y un 80%. Si el precio medio por noche ronda los 218 dólares, podría superar los 300. También calculan que se requerirán entre 25.000 y 35.000 trabajadores adicionales para cubrir la demanda.

Durante el Mundial, Los Ángeles organizó ocho partidos de 12 equipos con medio millón de espectadores durante casi un mes, con todo concentrado en el SoFi. Para los Juegos, la previsión contempla alrededor de ocho veces más asistencia en la mitad de tiempo, con sedes distribuidas en decenas de localizaciones en todo el condado.

Las instalaciones avanzan y se espera que estén a la altura, con el SoFi como escenario principal. Allí se realizará la inauguración, junto al Coliseo, el único estadio que contará con tres Juegos Olímpicos previos. Además, el SoFi también se convertirá en una piscina olímpica para las competiciones de natación. El SoFi, que costó 350 millones de dólares e inaugurado hace una década, se encuentra a apenas un par de kilómetros del aeropuerto.

Los Juegos se plantean como un evento de gran escala, probablemente el más grande hasta la fecha. Esa voluntad de superarse y mejorar respecto a ediciones anteriores suele traducirse, en general, en pérdidas económicas. Todas las ediciones de los Juegos han terminado con déficit, excepto la de Los Ángeles en 1984, que logró que la ciudad ganara más de 235 millones de dólares, de acuerdo con datos de la universidad UCLA.

El diario Los Angeles Times informó que el gasto se calcula en unos 7.000 millones de dólares, con alrededor de 1.000 de beneficio, gestionados por la entidad privada que administra los Juegos, conocida como LA28. Si el coste supera lo previsto o no se alcanza el beneficio estimado, la ciudad asumiría el primer tramo de hasta 270 millones de dólares y, después, entraría el Estado de California con otros 270. En consecuencia, el impacto no se limitaría al tráfico, las colas, los precios o el transporte de los angelinos, sino que también afectaría a sus bolsillos. Quedan un par de años para conocer si el resultado será positivo o negativo.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir