Marcelo Gallardo, el “Muñeco” que apunta a la selección de Ecuador

Imagen gracias a: El Universo

Marcelo Gallardo, el “Muñeco” que apunta a la selección de Ecuador

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La salida de Marcelo Gallardo de River Plate y la eliminación de River en la Copa Sudamericana, sumadas a los malos resultados en el torneo local tras invertir 68 millones de dólares, aceleraron una negociación que ahora lo coloca como el próximo entrenador de Ecuador. El ex DT acumula 17 títulos como jugador y 15 como entrenador, con Libertadores y Sudamericana en su historial.

Marcelo Gallardo respondió a la dirigencia de River Plate con un “No es el momento” el jueves último. Sin embargo, la eliminación del equipo en la Copa Sudamericana y el rendimiento irregular en el torneo local, donde tras gastar 68 millones de dólares en el reciente mercado marcha 14.º en la zona B, llevaron al club millonario a ofrecerle una tercera etapa como técnico luego de la salida de Eduardo Coudet.

Esa negativa y el acuerdo económico cercano con la Ecuafútbol prácticamente lo encarrilan hacia su nuevo rol como conductor de la selección ecuatoriana. Incluso se menciona la posibilidad de que dirija a Ecuador ante Corea del Sur y Japón, en torno a fines de septiembre y principios de octubre. En Ecuador, el interés por Gallardo se considera una noticia ampliamente esperada.

Gallardo es un personaje con 17 títulos como jugador en River, Mónaco, Paris Saint-Germain, DC United y Nacional de Montevideo, y 15 como entrenador, con etapas en Nacional y River. Entre sus logros destacan dos Libertadores (2015 y 2018) y una Sudamericana (2014).

El salto que implica su llegada se plantea como un cambio de nivel. Se compara el salto desde otros nombres del medio hacia Gallardo con una transición entre categorías: “Lo que no garantiza nada”. Se recuerda, además, un antecedente similar en Brasil, donde el pago de 10 millones de euros a Carlo Ancelotti para buscar el título mundial no evitó que el equipo se quedara en octavos de final. En ese marco, la idea es que Gallardo puede tener resultados buenos, regulares o malos, pero esta vez el foco sería distinto.

La federación, en este contexto, busca dejar atrás la contratación de técnicos “de tercer orden”, flexibles a los intereses dirigenciales. La exigencia crece y la tolerancia del hincha se describe como agotada, al punto de no aceptar nuevas decepciones.

Se subraya también que el proyecto no se explica principalmente por dinero. “Quede claro que Gallardo no va por dinero a Ecuador”, se plantea, señalando que el aspecto económico debió ser lo más sencillo de resolver para la FEF. Se menciona que Gallardo ya cobraba un millón de dólares al año en 1999, antes de partir al Mónaco como jugador. También se consigna que Al Ittihad le pagó hace dos años 32 millones de dólares de indemnización por rescindirle el contrato, y que en Ecuador percibiría la mitad de lo que ganaba en River hasta 2024, es decir, algo más de 3 millones al año.

De acuerdo con allegados, Gallardo tendría ganas de volver al exterior y dirigir, por primera vez, una selección. Se agrega que buscaría una revancha de su último paso por River, considerado desafortunado. Se describen además su carácter competitivo, el orgullo de no tolerar perder y el entusiasmo por el nuevo desafío.

Con todo, salvo imponderables de último momento, se indica que firmará. El punto pendiente sería acordar en qué ciudad residirá durante los lapsos sin partidos: si irá a Buenos Aires o permanecerá en Ecuador. Se advierte que este asunto puede volverse conflictivo si no llegan resultados.

El texto compara la situación con antecedentes de otros técnicos, como Bolillo Gómez, cuestionado por “pasar más en Medellín que en Quito”, y también con Lionel Scaloni, que vive en Mallorca y dirige a Argentina, aunque en su caso el historial de éxitos evitó reproches similares.

En el plano futbolístico, se recuerda el vínculo de Gallardo con el juego y su perfil. Se menciona que fue un 10 de gran técnica y que “entiende el juego”, frase asociada a Daniel Passarella, quien lo tuvo varios años a sus órdenes. Se citan también conceptos del Káiser sobre su forma de conducir el equipo: la tendencia a descargar para los costados o hacia adelante, su dificultad para gambetear pese a que el rival fuera “un tronco”, su rol como rey del pase y su especialidad en los tiros libres.

Diego Borinsky, periodista de El Gráfico y autor de la trilogía de libros del próximo DT de Ecuador —Gallardo monumental, Gallardo recargado y Gallardo eterno—, aporta otra mirada: no era un gambeteador, pero sí tenía visión de juego y colocaba la pelota justa, además de contar con muy buena pegada. Se menciona que los tres libros sumaron 20 ediciones y vendieron 40.000 ejemplares.

En su carrera como futbolista, Gallardo jugó dos mundiales. Se destaca su huella en el Mónaco, donde coronó tres veces, incluida una liga, y también en el Paris Saint-Germain. Se agrega que las lesiones crónicas en las rodillas le impidieron hacer una carrera aún mejor, aunque se reconoce que la que realizó fue muy buena.

Como jugador, se consignan 285 partidos con 66 goles en River y, con la selección argentina, 44 presencias y 14 conquistas. Además, se resalta que es el único riverplatense que logró tres veces la Copa Libertadores: una como jugador (1996) y dos como técnico (2015 y 2018).

Para el aficionado ecuatoriano, el interés central está en el perfil del estratega. Se afirma que Gallardo es el ídolo supremo en River por su rendimiento como técnico en los 125 años del club, al acumular 14 trofeos. En ese apartado, Borinsky describe su estilo: superofensivo, con defensa en la última línea en la mitad de la cancha. Se sostiene que River adquirió una personalidad que antes no tenía, especialmente en torneos internacionales donde flaqueaba, y también en enfrentamientos con Boca, incluyendo mano a mano y resultados en Brasil. Se mencionan cinco eliminaciones seguidas a Boca, dos de ellas en finales, además de Supercopa y Libertadores, incluida la “famosa en Madrid”. La pregunta que queda es si podrá trasladar su impronta al estilo de Ecuador.

De su primera etapa en River (2014-2022) se destaca que, sin romper la línea futbolística histórica del club, logró que River pareciera Boca y Boca pareciera River, invirtiendo los roles de la lucha, la garra y la tenacidad. Se indica que, en sus quince años como adiestrador, redondeó un promedio de rendimiento de 60,71 %, con picos de 82,93 %.

También se repasa su carrera posterior: estuvo a punto de entrenar dos veces al FC Barcelona y luego recaló en Arabia Saudita con un contrato estratosférico. Su estadía fue breve por un enfrentamiento con Karim Benzema, y el club prefirió continuar con su estrella, otorgándole una gratificación de oro al Muñeco.

Se señala que su segundo paso por River marcó el punto más bajo desde el banco, con debacle de juego, una sucesión de derrotas, pésimo nivel en las contrataciones, lesiones continuas en varios futbolistas y un malhumor creciente de los hinchas que derivó en su salida, culminando con su renuncia.

Alfredo Alegre explica que hubo tres hechos que afectaron severamente su segunda etapa en Núñez: uno de orden íntimo, vinculado a su separación matrimonial nunca concretada; luego la muerte repentina de su agente y “hermano mayor” durante 32 años, el abogado y periodista rosarino Juan Luis Berros; y más tarde el fallecimiento de don Máximo, su papá, diez años después de la partida de su madre. Alegre agrega que, tras esos golpes, se produjeron algunas faltas o llegadas tarde a entrenamientos que resultaban inimaginables para el Gallardo 2014-2022.

Con el tiempo, se describe que esa etapa quedó atrás. Se menciona que fue al Mundial como comentarista de ESPN y que se lo vio bien, feliz y repuesto. En ese marco, se presenta a Gallardo como el técnico al que apunta Ecuador: un grande que busca volver “con todo”.

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