España conquistó el Mundial: la Roja fue la más completa de las 48 selecciones

Imagen gracias a: El Universo

España conquistó el Mundial: la Roja fue la más completa de las 48 selecciones

NOTICIAS

La selección española, pese al empate inicial ante Cabo Verde, sostuvo su superioridad durante todo el torneo y terminó como campeona del mundo. Con dominio sostenido, una estructura sólida y un papel decisivo de Rodri, España cerró el Mundial con un recorrido de 8 partidos para levantar el trofeo.

El Mundial no parecía destinado a Francia, Inglaterra, Portugal ni Marruecos, tampoco a Argentina. El desenlace, sin embargo, terminó por premiar a esta Roja de Luis de la Fuente, que llegó como favorita absoluta para analistas, aficionados, apuestas y ambiente.

España fue, de lejos, la mejor selección de las 48. No la afectó la mochila de ser ultrafavorita ni la desilusión del empate ante Cabo Verde en el debut. Al final, lo consiguió: se proclamó nueva campeona del mundo. Su camino se caracterizó por la búsqueda constante del control del balón, la apuesta por jugar al ras y el cuidado del esférico, hasta el punto de convertir cada etapa del torneo en una muestra de superioridad.

Si se mirara hacia atrás con una estadística, ningún campeón habría acumulado tanta tenencia de pelota ni habría dominado así a sus rivales. Además, España ganó el Mundial más largo de todos, ya que debió disputarlo durante 8 partidos.

La efeméride del 11 de julio de 2010 quedó marcada para el pueblo español con el primer Mundial logrado en Sudáfrica. Ahora, el 19 de julio suma el segundo título, como “justicia” por lo mostrado en el torneo.

El equipo contó con un arquero sólido en Unai Simón. En defensa, Pedro Porro y Cucurella actuaron como laterales determinantes; en el centro, Cubarsí y Laporte ofrecieron eficiencia. En el mediocampo destacó un supercrack como Rodri, acompañado por volantes capaces de sostener y administrar el juego: Fabián Ruiz, Pedri, Baena y Dani Olmo. En ataque, Oyarzábal y Ferrán Torres supieron aparecer en los momentos adecuados.

Lamine Yamal, sobre quien existían mayores expectativas, no tuvo el Mundial esperado: no le salió nada y deberá esperar el siguiente. En la final, Tagliafico lo dejó sin opciones, aunque el resto del cuadro mantuvo una armonía que terminó por disimular el bajo rendimiento del resto.

Rodri mereció un apartado especial: se comió el torneo y terminó como impecable Balón de Oro. De no mediar oposición del Real Madrid, tendría la posibilidad de ganar también el Balón del año. Su impacto se describió como cátedras de fútbol: le pasaron el balón mil veces, no se lo pudieron quitar y siempre le dio un destino seguro, prolijo y con ventaja. Se lo comparó con un reloj o una computadora por la precisión y la continuidad de su juego. Cuando el equipo estaba apretado o no encontraba soluciones, el mediocampista resolvió. Se lo presentó como una figura que lleva del brazo al conjunto, en una etapa que España venía construyendo desde hace quince años: primero con Sergio Busquets y ahora con Rodri.

Pocas veces una selección llegaba a un Mundial con tanto favoritismo como España en esta ocasión. A siete días del comienzo de Canadá, Estados Unidos, México 2026, no hubo encuesta o predicción que no colocara a La Roja por delante de todas.

Incluso Luis de la Fuente coincidía con ese escenario. Antes del torneo se mostró pletórico: “Tengo a los mejores jugadores del mundo”, dijo en entrevista radial de la Cadena SER, y añadió que “hoy mismo podría decir la alineación ante Cabo Verde” (su primer rival). También afirmó: “No vamos a negar la realidad. Nos sentimos capaces de ganar el Mundial”. Luego remarcó que, ante el panorama, España era favorita: “¿Si España es favorita? Claro que sí. Hay 8-10 selecciones. Alemania, Inglaterra, Portugal, Holanda... Es el Mundial de la historia con más candidatos reales a ganar. ¿Está España entre ellos?, Sí”. Cerró con la idea de que estaban “mucho mejor” que antes de ganar la Eurocopa 2024 “porque estamos más maduros, con más experiencia”. El torneo terminó por darle la razón.

España impuso un dominio amplio desde el pitazo inicial, que se extendió durante 135 minutos: del minuto uno hasta el cierre. La presión pasó de intensa a ostensible y luego a abrumadora. El conjunto tuvo un solo mano a mano a favor, a los 4’, cuando Lamine Yamal, tras una pared con Dani Olmo, quedó de cara a Dibu Martínez y el arquero argentino respondió enviando el balón al córner. Después llegaron una docena de tiros desde el borde del área, todos bajo el control y el impulso que generó el notable Dibu.

Se sabía que, si el partido se alargaba, el escenario jugaría en contra de Argentina. El equipo albiceleste era el segundo más veterano del Mundial (29,2 años de promedio), mientras España promediaba 25,6. A ello se sumó una expulsión de Enzo Fernández, tras protestar, en una final del mundo. Con ese golpe, Argentina quedó inerme y sin opciones de alcanzar el empate.

Pese al control español, Messi logró generar dos o tres situaciones de riesgo en el arco de Unai Simón cerca del final. Aun así, España volvió a respaldar lo que había anticipado De la Fuente: nadie apostaba por ella, pero mantuvo un rendimiento fantástico durante todo el Mundial. Unai Simón regresó a Bilbao con apenas un gol recibido, a cargo del belga De Ketelaere, y ese gol en 8 partidos se señaló como un récord notable.

El arco español contó enfrente con otro coloso: Dibu Martínez. El meta argentino evitó la caída de su valla al menos en diez ocasiones, lo que reflejó la superioridad española. En el tanto decisivo no hubo margen: un centro pasado de Pedro Porro desde la derecha fue bajado de cabeza por Nico Williams en el segundo palo hacia atrás, y Ferrán Torres, que llegaba arremetiendo, sacó una bomba alta que no pudieron detener ni tres Dibus Martínez.

En el contexto previo, la final enfrentó al campeón de América (y del mundo) contra el campeón de Europa. A Lionel Scaloni le habría convenido disputar la Finalissima en marzo contra el mismo rival para reunir elementos de cómo enfrentar a España, pero no lo aceptó. Tal vez prefirió no exponer sus cartas, o quizá intuía el final de ciclo de estos gladiadores argentinos sin querer mostrarlos demasiado.

La final fue más tensa que bella. Como sucedió ante Francia, España salió con la seguridad de quien sabe qué debe hacer y lo ejecutó de punta a punta. La Argentina que apareció fue un equipo cansado, en retirada. Aun así, el triunfo no borra el rótulo de equipo legendario que mantiene por años ganando y demostrando grandeza y coraje.

La exigencia se vio también en el desgaste: Messi 39, Otamendi 38, Tagliafico y Dibu Martínez con 34, Paredes 32 y De Paul 32. Sumando los minutos adicionales y los dos tiempos extra (ante Cabo Verde y Suiza), Argentina jugó el equivalente a un partido más que España. Para un equipo muy maduro, en un torneo tan extenso, el peso terminó pasando factura.

Se recordó que en 1970 se salía campeón con 6 partidos, y en la edición anterior con 7; ahora se necesitan 8, además de jugar con 40 grados y enfrentar tres cotejos con tiempo extra.

En cuanto a las críticas sobre una supuesta campaña mundial antiargentina basada en favoritismos arbitrales, se consideraron infundadas. Se cuestionó por qué la FIFA regalaría títulos a Argentina, qué ganaría con ello, y se mencionó que Argentina, durante diez años exactos, no tuvo ni siquiera un dirigente en el consejo ejecutivo de la matriz del fútbol. Hasta mayo del año pasado, tras la renuncia del brasileño Ednaldo Rodrigues y el ingreso del presidente de la AFA, Claudio Tapia, se sostuvo que su poder era ínfimo. También se puso el foco en la relación entre Gianni Infantino y Argentina, señalando que no existe un vínculo que explique una supuesta inclinación.

En la final de Catar 2022 se dirigió con un árbitro europeo, el polaco Symon Marciniak, que pitó dos penales para Francia. En Estados Unidos 2026 se designó a otro europeo, el esloveno Slavko Vincic, ahijado político del presidente de la UEFA, Aleksandar Ceferin. Se planteó si Ceferin pediría a Vincic favorecer a Argentina y a Conmebol, pero la idea se descartó como fantasiosa: los jugadores argentinos ganaron sus partidos en el campo, y contra eso no pueden influir ni Infantino ni Ceferin ni nadie.

Contra las críticas, el torneo se calificó como un Mundial hermoso. Y el desenlace fue para el mejor.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir