Luces y sombras en el Mundial: algunas estrellas brillaron y otras se apagaron

Imagen gracias a: El País (América)

Luces y sombras en el Mundial: algunas estrellas brillaron y otras se apagaron

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En un torneo con 48 selecciones y un protagonismo constante de figuras como Haaland o Mbappé, también hubo nombres como Vinicius o Cristiano Ronaldo que dejaron destellos aislados y se quedaron a las puertas del desenlace.

El Mundial más largo de la historia, disputado por primera vez con 48 selecciones —y con la posibilidad de ampliarse a 64 en próximas ediciones— reunió un abanico amplio de relatos. Hubo historias de superación como la de Orlando Gill, portero paraguayo que fue héroe en la eliminación de Alemania, y sorpresas como Cabo Verde, que no perdió ningún partido en los 90 minutos ante España, Uruguay, Arabia Saudí y Argentina, aunque cayó con mucho honor en la prórroga frente a esta última.

Además, el torneo funcionó como escaparate para las estrellas. En Estados Unidos, México y Canadá, varias de las máximas figuras firmaron actuaciones memorables: el doblete de Erling Haaland ante Brasil; y los goles que también aportaron Mbappé contra Suecia y Bellingham frente a México. Sin embargo, mientras algunos mantuvieron un rendimiento muy regular durante toda la competición, otros ofrecieron destellos puntuales y quedaron por el camino.

Brasil fue uno de los casos más llamativos. Llegó a la Copa del Mundo con una de las plantillas menos sólidas de las que se recuerdan. Con Ancelotti al mando y un estilo poco vistoso, Raphinha y Vinicius asumían el rol de estrellas para llevar a la Canarinha lo más lejos posible. Después de una fase de grupos sólida, Vinicius sufrió una lesión en el segundo partido contra Haití (3-0), y aun así dejó señales: marcó el gol del empate ante Marruecos en la primera jornada, anotó en la victoria sobre Haití y consiguió un doblete ante Escocia. Parecía que Brasil podía competir con fuerza, pero el panorama cambió.

En dieciseisavos, el equipo remontó ante Japón con goles de Casemiro y Martinelli en el último tramo. A partir de ahí, Vinicius tuvo un papel mucho menos determinante, con una única jugada individual que estuvo cerca de terminar en gol. En octavos, Brasil se midió con la Noruega de Erling Haaland y volvió a acusar la ausencia de impacto de sus líderes. El conjunto brasileño cayó con un doblete del cíborg nórdico y confirmó las carencias del equipo.

Erling Haaland, precisamente, fue una de las figuras que más brilló en el torneo. El delantero del Manchester City terminó su primera participación en una Copa del Mundo con siete tantos en cinco partidos. No jugó el último encuentro de fase de grupos ante Francia, una vez que ya había asegurado su clasificación a los dieciseisavos. Fue clave para el pase en esa ronda contra Costa de Marfil: anotó en el minuto 86 para dar la victoria, y luego, con dos goles, eliminó a Brasil en octavos. Con su rendimiento, Haaland llevó a Noruega a sus primeros cuartos de final en una Copa del Mundo y estuvo cerca de llegar más lejos, aunque Inglaterra se cruzó en su camino y se impuso en la prórroga.

Inglaterra, que otra vez se quedó a las puertas de una final, mantiene la misma historia desde hace décadas: al igual que en Italia 1990 y Rusia 2018, los Three Lions siguen sin disputar el último partido desde que lo hicieron en 1966, cuando alzaron su único Mundial. En esta ocasión, Harry Kane y Jude Bellingham fueron los abanderados de una de las selecciones más completas por líneas. Con un estilo poco vistoso marcado por el técnico alemán Thomas Tuchel, Inglaterra alcanzó las semifinales como primera de grupo y dejó atrás a la República Democrática del Congo, México y Noruega. Kane llegó con seis goles y una asistencia, igual que Jude Bellingham, y ambos mantuvieron su protagonismo hasta que el torneo les dio un giro: desaparecieron de la escena contra Argentina, en un partido influido también por la estrategia de su entrenador, que se replegó después del 1-0.

España como verdugo

Del otro lado del cuadro estuvo la Portugal de Cristiano Ronaldo. El veterano delantero luso se despidió con una actuación pobre, tanto para él como para su selección. En la fase de grupos, Portugal sumó dos empates contra la República Democrática del Congo y Colombia, y una goleada a Uzbekistán (5-0), donde Cristiano anotó un doblete. En eliminatorias sí tuvo incidencia: empataron el duelo contra Croacia desde el punto de penalti y Gonçalo Ramos culminó la remontada. Aun así, España frenó el camino en octavos y lo hizo en un partido de muy baja calidad, dejando a una de las favoritas fuera con una imagen negativa.

España también fue el verdugo de Francia. El equipo de Didier Deschamps había encandilado con un juego rápido, directo, agresivo y alegre, sostenido por una dupla especialmente peligrosa: Mbappé-Olise. El delantero del Real Madrid y el extremo del Bayern Múnich generaban daño constante y Francia parecía encaminada a ser la máxima favorita. Mbappé alcanzó las semifinales con ocho goles y tres asistencias, mientras que su compatriota no llegó a marcar, aunque acumuló cinco pases de gol. El duelo cambió cuando apareció España: el dominio del conjunto de Luis de la Fuente frenó por completo a la delantera francesa, que terminó persiguiendo sombras. Mbappé estuvo cerca en las semifinales, pero el trabajo defensivo español le cerró las puertas.

El Mundial concluyó 39 días después de su inicio, tras 104 partidos que dejaron encuentros para olvidar y otros que quedarán para repetirse durante años. Estados Unidos, México y Canadá despiden a algunas de sus estrellas, mientras España, Marruecos y Portugal abrirán sus puertas a otras nuevas.

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