Messi y el “ritual” de la selección argentina: la final contra España con la meta de superar a Maradona

Imagen gracias a: El País (América)

Messi y el “ritual” de la selección argentina: la final contra España con la meta de superar a Maradona

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El argentino llega respaldado por un vestuario entregado y por una afición masiva que ha acompañado a la Albiceleste hasta el tramo decisivo del Mundial. Con el objetivo de alcanzar una nueva final y acercarse al récord de Diego Armando Maradona en títulos mundiales, Messi busca escribir otra página histórica.

Leo Messi volvió a quedar inevitablemente ligado a la eterna comparación con Diego Armando Maradona dentro de la selección argentina. La figura del “Pelusa” impulsó un movimiento de alcance casi religioso que mezclaba lo político y lo social, mientras que alrededor de Messi no existe una réplica de esas ramificaciones inalcanzables, aunque sí se ha consolidado un fenómeno propio: en este Mundial, hasta el momento, se ha mostrado imbatible.

En el terreno de juego, Messi cuenta con un grupo de jugadores entregados que crecieron viendo sus triunfos con el Barcelona y también sus frustraciones con la Albiceleste. Ese liderazgo se expresa con gestos constantes de pleitesía. El título mundial de 2022 no debilitó esa hermandad: la consolidó, reforzando el vínculo con el diez. Lionel Scaloni explicó que la organización del equipo en el césped nace de lo que Messi decide en cada momento: “Que haga lo que quiera”, sentenció el entrenador. Además, destacó el ritual del asado previo a cada choque como un modo de tejer complicidades entre el grupo.

En las gradas, la movilización también ha alcanzado una magnitud notable. En el último mes, Estados Unidos ha vivido una presencia de decenas de miles de aficionados que han colonizado el entorno con una selección que levanta el ánimo del país. Parte de la afición de base buscó entradas durante días en Nueva York y en los vuelos hacia la ciudad para la final con España, con presupuestos que arrancaban fácilmente desde los 8.000 euros por pase. El técnico expresó: “Mi agradecimiento es eterno hacia los jugadores. El camino ha sido un ejemplo para todos y espero que esto sirva para nuestro país”.

El equipo de Luis de la Fuente enfrenta en la final un desafío doble: el fenómeno nacido en el vestuario y el que se vive en las gradas. Argentina ha resistido durante el torneo para defender la corona obtenida en Qatar, pese también a sus grietas futbolísticas, y ese contexto ha potenciado la ascendencia de Messi en el combinado. La final, además, lo coloca ante la posibilidad de superar en número de Mundiales a Maradona, que no pudo revalidar el trofeo en Italia 90. De momento, Messi igualará al brasileño Cafú con tres finales (2014, 2022 y este domingo).

La conversación entre generaciones de argentinos que fueron coetáneos de Maradona y quienes siguieron la era posterior se vuelve recurrente: si Messi o Maradona se han convertido en un asunto espinoso. La respuesta, al menos en lo estrictamente futbolístico, se encuentra en lo que ocurra en la final. Durante esta Copa del Mundo, el impacto de Messi se ha hecho aún más evidente: cumplió 39 años y hace tres desapareció del primer nivel en el día a día tras su marcha a la Liga estadounidense. Pablo Aimar, ayudante de Lionel Scaloni e ídolo de la estrella, resumió el concepto: “El mejor Messi es el último”.

En el torneo, Messi ha participado en 12 goles (ocho tantos y cuatro asistencias). Esa cifra solo ha sido superada desde 1966 por el alemán Gerd Müller (13, en 1970). También lidera en remates, con 34, y en ocasiones generadas, con 25; el registro combinado (59) es el más alto desde Maradona en 1986 (29 y 30). Sus 25 regates representan, además, el mayor guarismo de un jugador de 30 o más años en un Mundial desde 1966, de acuerdo con Opta.

La confirmación sobre su continuidad en la selección se convirtió en una pregunta extendida después de que, antes del Mundial, no quedara asegurada su participación. Había que analizar sus silencios tras el título de 2022, cuando deslizó que sería difícil disputar otra edición. Ahora, sus compañeros, en plena adoración al líder, han desvelado maniobras para que permanezca. Cuti Romero le pidió al terminar la semifinal con Inglaterra: “Si la ganamos, te quedás un par de años más, ¿no?”. Enzo Fernández contó que el día de la remontada en octavos a Egipto le dijeron que era temprano para irse a casa. Tras el recorrido eliminatorio, los jugadores sostuvieron o levantaron en hombros a su estrella, en una imagen propia de un campeón, mientras la hinchada extendía la celebración en las gradas hasta casi una hora después de los encuentros.

Su físico tampoco ha mostrado señales de desgaste pese a las dos prórrogas con Cabo Verde y Suiza. Messi, descrito como el mejor paseante de la historia de los Mundiales, completó todos los minutos de las eliminatorias. En el cómputo global (620), solo lo supera el portero Dibu Martínez (690) y el medio Alexis Mac Allister (629). Argentina ha encontrado en él el momento exacto para resolver: acelerar cuando debía y marcar o asistir para resolver los apuros.

La final se disputa en Metlife, de Nueva Jersey, un estadio que simbolizó años difíciles con la Albiceleste. Allí, en 2016, tras caer en la final de la Copa América (la tercera consecutiva que perdía), Messi pronunció una capitulación pasajera con la selección: “Se terminó para mí la selección. Son cuatro finales [la otra fue la Copa América 2007], no es para mí. Lo busqué, era lo que más deseaba, lamentablemente no se me dio. Creo que ya está”. Esa rendición no duró mucho. Una década después, encara la posibilidad de ganar el quinto título consecutivo (Copa América 2021, Finalissima 2022, Mundial 2022 y Copa América 2024) y, sobre todo, enlazar una segunda Copa del Mundo.

Así, la final contra España aparece como una misión para la historia: la oportunidad de que un genio que sostiene detrás una iglesia de jugadores y una afición entregada intente escribir un nuevo capítulo en la comparación con Maradona.

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