Rodri describe la convivencia en el vestuario de la Roja tras 47 días de concentración

Imagen gracias a: El País (América)

Rodri describe la convivencia en el vestuario de la Roja tras 47 días de concentración

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El capitán de España, Rodri Hernández, habló sobre la relación dentro del equipo después de 47 días de concentración y de cómo, pese a la existencia de distintos grupos, la convivencia y la mezcla entre futbolistas fortalecen al bloque antes de la final con Argentina.

“Hay mucho tiempo de concentración y necesitas un buen grupo, una buena convivencia”. Rodri Hernández, que tomó el relevo de Álvaro Morata, explicó la idea que ha guiado al equipo durante la concentración: “el todo es más que la suma de las partes”. El capitán de la Roja remarcó la importancia de ayudarse entre sí y de mantener un buen ambiente: “Nos ayudamos los unos a los otros, nos divertimos, lo pasamos bien... Y eso es importante”, antes de la final ante Argentina.

España acumula 47 días de concentración y, según lo descrito desde el entorno del equipo en Estados Unidos, esa filosofía ayuda a que el conjunto funcione como un bloque tanto dentro como fuera del campo. “Están muy unidos, pero sigue habiendo distintos grupos, como pasa en todos lados”, señalaron desde la concentración.

En el día a día, los más jóvenes se mueven bajo el liderazgo de Lamine Yamal. Nico Williams, Yeremy Pino, Gavi, Víctor Muñoz y Pedro Porro acompañan al 19 de la selección. Otro núcleo destacado es el formado por jugadores del Barcelona: Dani Olmo, Ferran Torres, Eric García, Joan García, Pedri y Pau Cubarsí. En el caso de los futbolistas vascos, mantienen una relación muy estrecha con Martín Zubimendi, Mikel Oyarzabal, Mikel Merino y Unai Simón como principales referentes.

Además, Marcos Llorente, Marc Pubill, Álex Baena, Marc Cucurella y Álex Grimaldo pasan tiempo juntos. También existen satélites que amplían la convivencia entre distintas áreas del grupo: Fabián Ruiz, Rodri, David Raya, Borja Iglesias o Aymeric Laporte. En la Federación se subraya que, a diferencia de lo que ocurría en la selección campeona del mundo de 2010, la cercanía entre jugadores de un mismo club no genera crispación.

“Se mezclan mucho”, se insiste en el entorno del equipo. Incluso se forman amistades estrechas entre compañeros de diferentes grupos. Un ejemplo es la relación entre Dani Olmo y Unai Simón, habituales en muchos desplazamientos y compañeros de partidas de ajedrez durante los trayectos al estadio.

Esa mezcla también se refleja en el tiempo libre. Cucurella suele jugar al golf con Grimaldo, mientras que Gavi encuentra en Fabián Ruiz un rival habitual en ping-pong. Lamine y el resto del grupo se entretienen con la PlayStation, y a ellos se suma un veterano como Laporte. Ferran Torres comparte con frecuencia momentos de descanso con Pubill y Llorente. Cubarsí, por su parte, tiende a acercarse más al perfil tranquilo de Oyarzabal y Zubimendi.

Para Rodri, esa combinación es una de las claves del equipo. Además, explicó el significado del rol de capitán: “Ser capitán es un paso más dentro del liderazgo. Aprendiendo de los capitanes anteriores y de lo que supone el cargo. Ahora los jugadores se fijan un poco más en ti. Por eso he tenido que dar un paso adelante”.

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