Terry Pluto reconstruye la surrealista historia de la ABA en un libro de mitos y leyendas

Imagen gracias a: El País (América)

Terry Pluto reconstruye la surrealista historia de la ABA en un libro de mitos y leyendas

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La trayectoria de la American Basketball Association, contada por Terry Pluto, se presenta como un relato tan extraño como atractivo, donde el peso del dinero y la imaginación marcaron a una liga que convivió con la NBA entre 1967 y 1976.

Portada del libro 'Bolas perdidas, la loca historia de la ABA contada por sus protagonistas' (Contra).

Las historias que no quedaron registradas en imágenes suelen convertirse en cantera de mitos y leyendas. Entre lo que ocurrió de verdad, la transmisión oral del relato y los detalles que cada narrador incorpora, el recuerdo gana forma y, con el tiempo, también cierto encanto. A veces, el paso de los años incluso hace que algo que se celebraba como brillante termine pareciendo menos gracioso al revisitarlo. En el caso de lo que no fue grabado, esa revisión no existe; sin embargo, siempre queda la posibilidad de que alguien, normalmente un periodista, reúna los testimonios de quienes vivieron los hechos, los ordene y los convierta en un relato coherente y atractivo.

Eso es lo que hizo el estadounidense Terry Pluto al contar la historia de la ABA —American Basketball Association—, una competición de baloncesto que compartió escenario con la NBA entre 1967 y 1976. En realidad, a los fundadores del proyecto el baloncesto les importaba más bien poco. Lo que priorizaban era el dinero. Dennis Murphy, uno de sus principales impulsores, lo resumía con una lógica particular: “Vi que la NBA tenía doce equipos. Me pareció que había espacio para bastantes más. ¿Por qué? No lo sé, pero, qué demonios, valía la pena intentarlo”. Su planteamiento reflejaba el sueño americano y, además, su olfato: por entonces, los tres canales de televisión existentes preferían programar bolos antes que los playoff de la NBA.

La ABA, pese a su origen, también se apoyó en una especie de taller de garaje del que salían ideas poco convencionales que después terminarían transformándose en innovaciones. En 1976, alguien planteó la posibilidad de organizar un concurso de mates. También surgió la idea de un balón de tres colores, rojo, blanco y azul. Y, como complemento, se incorporó una línea para canastas de tres puntos. Así lo explica Pluto en el libro Bolas perdidas, la loca historia de la ABA contada por sus protagonistas (Contra).

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